El sordo no sabe hablar…
Empujó a dos manos la puerta principal del edificio sin esperar la activación del mecanismo automático, recorrió con prisa el silencioso y largo pasillo de acceso y en cuanto hubo traspasado el umbral de la puerta de su apartamento, se dirigió al armatoste que hacía las veces de escritorio, mesa y repisa, con cierto temblor en las manos, abrió la ventana de diálogo del buzón electrónico en el ordenador portable; lo único que encontró fue una breve nota, tan pequeña como la ventana que la contenía. No tenía saludos, ni remitente, solo una frase elaborada con caracteres antiguos: verbum caro factum est
Una nube de pensamientos ensombreció su semblante.
Tomó el aparato sin saber realmente que hacer con él, finalmente lo dejó sobre una mesilla de día, con pasos urgentes caminó hasta la vitrina empotrada en la pared poniente y sacó una botella de whisky, bebió directamente de ella un par de tragos para humedecerse la garganta reseca, caminó en círculos por la habitación desordenada y finalmente se tiró en la poltrona frente al ventanal que daba a Hyde Park… quería olvidar la imagen persecutoria que rondaba en sus laberintos cerebrales después de leer la enésima noticia de entre la infinidad de notas periodísticas de los últimos años, que señalaban que un alguien lleno de ambición, en concierto con un selecto número de personas resguardadas en algún lugar secreto, maquinaban desde computadores magnéticos el caos que restauraría el orden necesario, haciendo un uso sistemático, soterrado y perfectamente planificado de terrorismo social y por supuesto, del poder mediático de las redes sociales que posibilitan la difusión de algunas ideas falaces convirtiéndoles en verdades, por el simple efecto de la repetición.
Intentaba acallar la oleada de pensamientos con largos tragos de whisky, pero no lograba conseguirlo, las ideas llovían incesantemente en su cerebro y los efectos del alcohol no lograban distraerlo del hilo de pensamientos que se había desatado en su cabeza.
El miedo como recurso necesario para el aislamiento y control de las masas transubstanciadas, basado en el vacío de conocimiento, la inseguridad de bienes y personas, y la incertidumbre en el futuro más inmediato, generaban una espiral de silencio e inopia que tenía a los colectivos sociales atados de ojos y oídos y al borde del precipicio.
El miedo escarba, sorraja las estructuras más internas, nos indefensa, deja un hueco emocional que es fácil de explotar por los que autonombran justicieros. Frente al caos, la deificación de los caudillos puede ser una salida fácil o una tentación difícil de rechazar…
Del otro lado estaban los vociferantes corifeos de la regeneración espiritual y moral (inexcusable, dicen ellos), convenientemente encubierta, en movimiento social, y comandadas las huestes incendiarias por el mismo perverso autor, que provoca y sale a defender lo perdido.
Al través de la ventana creía percibir el olor del incendio.
En su cabeza rebotó una frase escuchada en la mesa vecina del bar que acaba de abandonar hacía apenas un par de horas. -Siempre es necesaria la presencia de un salvador que consolide la esperanza, aunque para ello se tengan que propiciar víctimas útiles a la causa, derramar sangre, eliminar a los opositores y hacer uso de la violencia… ¡Mano firme señores, mano firme es lo que se necesita!
Los sucesos de los últimos años no dejaban lugar a dudas, la concatenación de acontecimientos sangrientos de diferente magnitud y virulencia barruntaban una larga noche de tormentas…
Bebió dos tragos más de un solo tirón, se miró el tatuaje sobre el antebrazo izquierdo, quiso pensar que nada de eso era cierto, las arrugas de su piel se hicieron más prominentes sobre las heridas antiguas, por experiencia propia desconfiaba de los hombres devenidos en mesías…
Desmond Harris
11:11 hrs
208 de Juárez