sábado, 18 de julio de 2009

Entre ríos


¡Mja!

En el aliento semiconsumido de un vaso de alcohol navegaban un par de quimeras
Una de ellas tenía el pelo variopinto y desde una orilla dijo: las calles están desiertas
La otro desde la cresta de una ola en ese olor a mar incierto se miró al espejo convexo y también dijo: no importan un par de palabras escribir no necesario comprender este mar de sensaciones es demasiado

¡Ña! Dijo el vaso

En la mesa (donde también estaban todas ellos) un par de hojas en blanco
un lápiz sin punta

Doler dolar dolor oler olar dolor

No escriba ¡No!

Una de las hojas impúdica se arrancó las líneas
La que estaba abajo se sorprendió
¿Has perdido la cabeza? le recriminó ¿Cómo puedes arrancarte las líneas si ambas estamos vacías?

Hoy amanecí morado por no decir lluvioso entre ríos de palabras (pájaras)
sin un remo sin barco sin vuelo sin velas sin vaso sin comas
Me levanto y digo: ¡Que alguien le sople a las telas!
La ventana hace el intento pero es demasiado temprano
tal vez la noche vuelta vuelva vuela vela

En la mesa el lápiz se suicidó comiéndose la goma

La mesa el vaso las quimeras el cadáver del lápiz las hojas lastimeras

Mayo 30 y descontando…

martes, 14 de julio de 2009

¿De que va la vida?

Graffopoesía en Ecatepec, Mx. Sad Clown, Julio 4, 2009





¿De qué va la vida?

De qué va la vida se pregunta uno con los ojos llenos de sueños y poesía.

- (Mientras los politicastros se burlan con la boca llena de su razón)-

Miras correr al hambre tras los pasos infantiles de amigos y vecinos,
la miras correr todos los días infatigable tras tus pasos,
pero no huyes,
te paras firme,
los zapatos rotos, la palabra constante
las manos en las ganas,
el desafío en las venas,
¡y la enfrentas!

Porque otros tienen más hambre y más miedo que tú.

Con los años,
unos mueren de inanición,
de enfermedades prevenibles y curables
y otros,
otros en el abandono de las calles.

Tú sobrevives y te preguntas:
¿De qué va la vida?

Llegan las promesas sexenales, trianuales,
las de todos los días de campaña política,
el voto cebado en la fe y la esperanza de los hombres de a pie,
la de los marginales,
los periféricos,
los deambulantes de las calles,
la de los sin techo y la de los sin apellido de abolengo
o herederos de los puestos gubernamentales.

¡Qué fácil es medrar con el hambre y la ignorancia!

- (Mientras los politicastros quitados de la pena, sin el menor asomo de pudor o arrepentimiento, roban, perjuran, domeñan y defecan en tus sueños) -

Que ya no haya reprobados,
que todos pasen al siguiente grado hasta obtener un título de licenciado,
aunque no sepan leer o conozcan la diferencia entre propio derecho
y sometimiento del estado.
Que todos se tapen la boca, que nadie salga a la calle,
porque la muerte ronda en el aire,
porque denunciar las transas del estado es para ellos un atentado,
que todos se aíslen, que nadie se hable.

Los nuevos Orson Wells y Gobbels mexicanos de la mano,
dueños de legislaturas, periódicos, televisión y radio.

¡Qué fácil es medrar con el miedo y la ignorancia!

Cuando ya pensabas que no había otra manera de expropiarte de tu cuerpo, libertad y propiedades, descubres que los políticos depredadores no solo viven en zonas selectas y rodeados de guardaespaldas, en curules de San Lázaro o Donceles, en los Pinos o en ayuntamientos y palacios municipales y estatales, sino que también viven incrustados en las más ínfimas y absurdas guaridas de las instituciones culturales.
Elefantes blancos disfrazados de bibliotecas devenidas en esqueletos de un sexenio, chorrocientas convocatorias y premios e infinésimo de amigos, sobrinos y compadres.
Un escritor católico confesional que usurpa la literatura y la intertextualidad para hacerse del Aguascalientes de poesía 2009, jurados que tienen el veredicto de antemano y una serie de aplausos y complicidades como pide el guión
y pa acabarla de chingar, una burócrata de cuarta que se apaña unos pesos colgándose de la graffopoesía y de la voz sin cuerpo
de ehecatépetl y Zona Norte Colektivo,
pa que les cuento más…

Todos sobre el agandaye.

-(Que se chingue el próximo prójimo, que al cabo no soy yo, dicen los politicastros)-
-(Si no ha de llover, mejor que sea sobre las milpas de mi compaye…
Insisten los cobardes)-

Hombres y mujeres lapas,
lacayos de 30 monedas,
emisarios de la corrupción barata,
el último eslabón del moche, la mordida y el cochupo,
expertos en bloqueos y trámites burocráticos,
el cuento de nunca acabar,
Kafka redivivo reescribiendo el proceso,
profundo laberinto de las huestes del poder,
la vida imposible.

Al final de la tarde te miras las manos poetas,
las manos graffiteras,
las manos voz,
las manos mujer y hombre,
las manos palabra
y preguntas:
¿De qué va la vida?

Sino seguir andando

Así que mujeres y hombres,
¡Que no nos callen la voz!
¡Que no nos aten las manos!
¡Que el grafo sea glifo,
mensaje, señal, símbolo!

¡La voz de todos en las calles!


Lucas Matus y la No poesía para sus carnales
México Tenochtitlán
Julio 14, 2009

domingo, 12 de julio de 2009

Slam Poetry en Casa Talavera UACM

Noticia de última hora!!!!

El único No poeta, fusionista subterráneo y vecino de las calles de la Portales, obtuvo el primer lugar del gran Slam poético realizado en la Casa Talavera, sede culturosa de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
Después de tres rondas poéticas, Lucas y su No poesía se llevó a la bolsa el premio en efectivo y un bonche de libros... Saude...

jueves, 2 de julio de 2009

Desde adentro


Algún lugar, Sta María la Rivera, D.F. Lucas Matus


Que angosta es la memoria de la nostalgia...


Ese día desde el octavo piso, la vista de la ciudad tenía un aspecto diferente y Erubiel no tenía la certeza de si era una nube incrustada en sus ojos o minúsculo polen expelido por las alas fracturadas de una mariposa nocturna e irremediablemente extraviada, pero eso poco importaba. No estaba para minucias.
Cuando perdió las alas no hubo diluvio suficiente para llenar los ríos de sus ojos, pero de eso había pasado mucho, mucho tiempo.
Sus pensamientos no eran propios o racionales o consecuentes en sentido estricto, aunque tampoco eran automáticos, torpes o vulgarmente insensatos.
Tenía la sensación de flotar en sus propios fluidos, como si su cuerpo fuera un contenedor extraño. ¿Un útero? ¿Un continente hermafrodítico? ¿Morir para nacer?
En el octavo piso, el borde ligeramente elevado que hacía las veces de límite de la techumbre ya no marcaba ninguna frontera, un paso más y estaría…
Esta consideración le hizo detenerse de pensamiento, palabra y obra. ¿Dónde? ¿Abajo? ¿Al fondo en la acera frente al edificio? ¿En una caja de pino, hecho calcomanía? ¿Atrapado entre la maraña de cables que cruzaban el espacio aéreo entre un poste y otro? ¿Volando sin rumbo fijo como globo sin dueño? ¿Liberado de sí mismo?
¡Qué absurdo es todo esto! dijo, con el pie izquierdo al filo de un paso congelado en un instante que tampoco tenía importancia. Una serie de imágenes llegaron a sus ojos casi ciegos: Un equilibrista de madera eternamente condenado a ser el fiel de una balanza que no era balanza, el personaje olvidado en un cliché que se mira a través del fotorama abandonado en el ático imaginario de la abuela inexistente, un pararrayos, un madero víctima de naufragio a la deriva, él mismo al borde del abismo.
Se acordó de ella, de sus ojos inmensos que tenían un dejo a mar y arena. El céfiro susurro una canción extraña en sus oídos, una extraordinaria calma le invadió.
Dejarse caer en el viento de esos ojos era negar el abismo bajo los pies como el ángel que se sabe sin dios y sin averno. Cerró los párpados y terminó de dar el paso.
Caer,
caer al vuelo sin caer,
casi humano, casi sangre,
casi ángel,
casi viento.

Amén

sábado, 27 de junio de 2009

La otra vida en los ojos de Semuel

El diablo en los detalles, D.F. Lucas Matus



Para la Carla Sais

En un mundo de brujas y dragones, no queda sino el viento


Nadie podría asegurar a ciencia cierta cómo fue el despertar de cada uno de los presentes en el recinto, probablemente el único que lo sabía de cierto era el propio Semuel desde el centro del estrado, sentado tranquilamente, en su amplio sillón de gobelino y terciopelo rojo, mirándo a todos los espectadores regresar a sus propias vidas después de presenciar y ser partícipes involuntarios del acto fantástico de transmutación corpórea tal como anunciaba el anuncio luminoso en las marquesinas del teatro.

Nadie reparó en el brillo siniestro que se acentuó en los ojos del mago.

Salvo él, todos estaban atrapados en la ilusión o por decirlo mejor, creyéndose recién salidos del ensueño.
Ninguno había escapado al influjo, ni aún los técnicos y tramoyistas tras bambalinas, ni la jóven taquillera en su pequeña celda de castigo.

No fue sino hasta que Semuel levantó su larga y fina copa hacia el reflejo cenital del escenario y miró a trasluz del vítreo espejo circular que era la pared perpetua de la copa, mirando con curiosidad esa imagen de aparente transparencia, quizá por ocio o aburrimiento, o simplemente por el placer de degustar de un trago de un vino tinto con tal vocación por la muerte y el llanto como el licor que tenía contenido en esa cárcel de cristal entre sus dedos (eso habría que preguntárselo también a él), que se hicieron conscientes de su presencia en el escenario, aunque esto no fue suficiente para ubicarlos en su propia circunstancia temporo espacial, si es que ésta existía.
La duda siguió sembrada en sus cabezas y un estremecimiento les recorrió la espalda a pesar del caluroso aire encerrado en la sala, aunque tampoco comprendieron el porqué de dicha sensación.
Muchos, por no decir todos, habían descubierto en el espejo que puso el ilusionista frente a sus ojos, los rostros de todo el mundo, excepto el de ellos mismos, aunque en realidad si somos honestos, no pudieran en ese momento diferenciar entre una y otra realidad.

Un ángel sempiterno que caía desde un octavo piso sin entender si volaba o en el sueño eterno se sumergía, una gata que susurraba maullidos con la fuerza de un rayo contenido en la boca de un otro hombre leopardo que la buscaba desesperado cada noche en las habitaciones del Motel ocho en las inmediaciones de una calle cualquiera en un lugar que no existía, una plañidera que lloraba de oficio al pie de un féretro supino, el redactor del obituario que no recordaba haber mencionado los nombres y virtudes de los difuntos recién conocidos en la edición matutina del periódico que aún no había salido de las prensas, una mujer cantando a Diamanda Galas que se descubría misterio y velo en los entramados especulares de su propio reflejo, ellos mismos como escuchas vouyeristas tras las paredes vecinas a la habitación felina.

En ese momento no podían distinguir entre la duda de lo no vivido, el sueño, la ilusión, el deseo, un deja vû o un aparentemente momentáneo e insensible cerrar de ojos...
Todos se levantaron de sus asientos, pálidos, fantasmales, semidormidos y se dirigieron a la salida.

La razón se les deshacía en las manos, mientras el brillo fatídico de los ojos negros de Semuel los guiaba más tarde en el camino de regreso a casa,

a la que en realidad,

nunca regresaron.


Madrugada

lunes, 15 de junio de 2009

Exquisito cadáver en los 9´s poéticos

"Regina en la voz de la Llorona", Junio 9, 2009 Corredor Regina D.F. Lucas Matus

(La Llorona dice...)




¿Quién soy yo sino lo que he hecho de mí?
¿Quién soy yo sino un par de ojos sin rostro,
en obsesión de imágenes
incapaz de narrar historias...

¿Quién soy yo sino lo que han hecho de mí?
¿Quién?

Veamos juntos a la niña gato
a la sirena serpiente
cabalguemos hasta hacernos de hielo
y susurrar entonces, Nanas a la Muerte

¿Quién soy yo sino un corazón tentado al vacío?
Ya sin lágrimas y sin arrugas...

¿Quién soy yo en aquellos fríos ojos?
Si no pueden llorarme...

¿Quién?
¿Quién sino la Muerte?

¿Quién soy yo si no te veo mirarme?



No existe el amor dicen unos...
¿Quién soy yo entonces, sino La Muerte?


Carla Sais


Su voz sonaba como huesos desnudos en la boca de un cocodrilo…



Murmullos coagulados penetran mis oídos como puñados de tierra húmeda cayendo sobre la puerta al infinito.

Miro alrededor y solo veo vacío.

Personalmente no creo en dios ni en el infierno,
ni en el azul del cielo,
ni en la fortaleza telúrica de las piedras,
acaso tal vez
en el abrazo inmutable de un cajón de madera.

¿Que sigue después? ¿Cuando la fe ha muerto?

Cuando se respira un aire de cristales molidos y los ojos son un par de ríos,
cuando los huesos no son más que polvo en el camino,
cuando la mentira es la única verdad,
cuando el silencio grita a voz en cuello que la muerte irreductible
es mucho más simple que la incertidumbre que acecha siempre a la vuelta del portal
y que el siguiente paso que das hacia la nada,
es la nada que nada significa.

¿De qué me sirven tus ojos llorona?

¿De qué me sirve llorar?




Lucas Matus

jueves, 28 de mayo de 2009

Caben

¿XIII? número indefinido…


En el hueco de un umbral se esconden las sombras,
los dientes astillados de la noche,
el silencio que huele a madrugada,
la desesperación,
el miedo…
viejas telas de araña,
gente dormida,
pasos que van de paso,
secretos inconfesables

el ancho de unas alas…

En el hueco de las manos cabe un nombre
Caben todas las expresiones, miles de palabras,
Cabe la geografía de una espalda desnuda, la suya.
En ese vacío que es todo y nada
se acomodan clandestinos deseos,
Caben sus ojos,
los besos distantes,
los abrazos, el sueño…
Caben.

En el vano de una puerta vacía
en el hueco de una sola mano,

también cabe el viento,

el vuelo,
una despedida.